Cómo se produce el queso artesanal en comunidades rurales mexicanas
July 2, 2025, Ganaderia Noticias
El queso como tradición rural
La elaboración de queso artesanal es una práctica ancestral en muchas comunidades rurales de México. Más allá de una actividad económica, es parte de la cultura alimentaria local, transmitida de generación en generación, con métodos que combinan conocimiento empírico, productos naturales y técnicas adaptadas a cada región.
Desde los Altos de Jalisco hasta las sierras de Oaxaca o los valles de Chiapas, familias campesinas elaboran quesos frescos, prensados, madurados o ahumados, utilizando leche de vaca, cabra u oveja, según el entorno productivo. Esta actividad forma parte esencial de la economía familiar rural.
Origen de la leche y manejo del ganado
La base del queso artesanal es la leche fresca, obtenida de manera directa en pequeñas explotaciones ganaderas. En la mayoría de los casos, las familias cuentan con entre 2 y 10 vacas lecheras, que se alimentan de pasto, forraje y, en algunas zonas, complementos naturales como bagazo de caña o cáscaras de frutas.
El ordeño se realiza por la mañana, de forma manual. Se procura que las vacas estén limpias y sanas. La leche se cuela con telas de manta para retirar impurezas antes de iniciar el proceso de elaboración. En algunos casos, se utiliza leche recién ordeñada, aún tibia, sin necesidad de calentarla.
Coagulación y uso de cuajo
Para cuajar la leche, los productores rurales emplean cuajo natural, que puede provenir del estómago de becerro (cuajo animal) o de fuentes vegetales como el cardón, dependiendo de la región. También se usan cuajos comerciales, pero los métodos tradicionales se siguen utilizando ampliamente.
La leche se vierte en cazos o cubetas de acero inoxidable, barro vidriado o plástico grado alimenticio. Se calienta levemente si es necesario y se añade el cuajo, disuelto en agua tibia, junto con una pizca de sal. La mezcla se deja reposar durante 30 a 60 minutos, hasta que se forma la cuajada.
Corte y desuerado
Una vez cuajada, se realiza el corte con cuchillos largos o palas de madera, dividiendo la masa en cubos pequeños. Esto permite que el suero se separe más fácilmente. El corte debe ser cuidadoso para mantener la textura del queso. El suero se escurre lentamente, a veces con ayuda de coladores o dejando reposar la mezcla sobre telas colgantes.
En algunos casos, el suero se utiliza posteriormente para hacer requesón o para alimentar animales, aprovechando todos los subproductos del proceso.
Moldeo y prensado
Una vez separado el suero, la cuajada se coloca en moldes circulares o rectangulares forrados con manta o plástico alimentario. El queso se prensa con piedras, pesos de madera o sistemas caseros para sacar el exceso de líquido. El prensado puede durar de 2 a 12 horas, dependiendo del tipo de queso que se desea elaborar.
Los quesos frescos se prensan menos tiempo, mientras que los quesos para maduración requieren mayor compactación. En muchos pueblos, los moldes se fabrican artesanalmente con madera o lámina, adaptados al tamaño de la producción doméstica.
Salado y conservación
Después del prensado, los quesos se salan manualmente o se sumergen en salmuera durante varias horas. Este paso aporta sabor y mejora la conservación. El queso fresco se consume el mismo día o se refrigera para vender al día siguiente. En cambio, los quesos madurados se colocan en lugares frescos y ventilados, donde se voltean diariamente y se limpian para evitar hongos indeseados.
En comunidades con clima templado, se aprovechan cuevas, bodegas o alacenas de adobe para el afinado. En climas cálidos, los quesos se cubren con cera o se ahúman para extender su vida útil.
Variedades regionales de queso artesanal
En México existen decenas de variedades regionales de queso, muchas de ellas fuera del circuito industrial. Algunas de las más reconocidas en el medio rural incluyen:
- Queso fresco de vaca: suave, blanco, húmedo, consumido en tacos y antojitos
- Quesillo o queso Oaxaca: hilado a mano, de sabor suave, usado en quesadillas
- Queso panela campesino: prensado, de textura firme, ideal para freír
- Queso de cabra madurado: típico en zonas áridas, con sabor fuerte y salado
- Queso ahumado artesanal: elaborado con fuego de leña, con aroma profundo
Cada zona tiene su técnica, sus utensilios y su sazón, lo que convierte al queso artesanal en un producto diverso y representativo del territorio.
Venta y comercialización local
Los quesos artesanales se venden en mercados locales, tianguis, ferias o directamente en casa del productor. Muchos clientes acuden semanalmente a comprar, valorando la frescura y el sabor del producto. También se venden por encargo, especialmente en fiestas, bautizos o celebraciones comunitarias.
Algunas familias transforman su queso en productos con mayor valor agregado como cremas, requesón, enchilado o empanizado con hierbas. En ciertas regiones, los productores se organizan en cooperativas para distribuir sus quesos en tiendas rurales o en pequeñas rutas de reparto.
Desafíos del queso artesanal rural
Aunque el queso artesanal es apreciado por su sabor y calidad, enfrenta varios retos en el campo mexicano:
- Falta de acceso a refrigeración o transporte adecuado
- Dificultades para cumplir normas sanitarias oficiales
- Competencia con productos industriales más baratos
- Variabilidad en el sabor o textura por falta de estandarización
- Bajo acceso a mercados formales o cadenas comerciales
Muchos productores operan en la informalidad, lo que limita su capacidad para crecer o acceder a apoyos públicos. Sin embargo, el reconocimiento creciente al valor del producto local ha abierto oportunidades para visibilizar y fortalecer esta actividad.
Importancia cultural y social
La elaboración de queso artesanal no solo es un medio de subsistencia, también es parte de la identidad rural. En muchas familias, las mujeres son quienes dominan las técnicas, transmiten los saberes y organizan la venta. El queso forma parte de la alimentación diaria y de la economía solidaria entre vecinos.
Además, su producción fortalece el vínculo con el entorno: se aprovecha la leche del ganado propio, se reutiliza el suero, se comparte entre familias. Es un ejemplo de economía circular, de aprovechamiento integral y de autonomía alimentaria.
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