Cómo se cultiva el ajonjolí en el campo mexicano: clima ideal, manejo y comercialización local
July 10, 2025, Agricultura Noticias
El ajonjolí: cultivo tradicional con potencial comercial
El ajonjolí, también conocido como sésamo (Sesamum indicum), es una oleaginosa de alto valor nutricional y económico. En México, su cultivo tiene una larga tradición en regiones del sur y occidente del país, donde se ha sembrado por generaciones como cultivo de autoconsumo o comercial a pequeña escala. Actualmente, su demanda en mercados locales e internacionales lo ha posicionado como una alternativa rentable, sobre todo en zonas con climas cálidos y suelos ligeros.
Los estados con mayor producción de ajonjolí son Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Michoacán y Sinaloa. A pesar de su bajo volumen comparado con otros cultivos, el sésamo mexicano es valorado por su sabor y calidad, especialmente en presentaciones sin cáscara o tostadas.
Clima y suelos ideales para el cultivo
El ajonjolí se adapta bien a climas tropicales y subtropicales, con temperaturas medias de entre 25 y 35 °C. Requiere un periodo libre de heladas y buena exposición solar. Aunque tolera la sequía, necesita lluvias ligeras y bien distribuidas durante la etapa de crecimiento, por lo que es ideal para zonas con precipitaciones de 500 a 700 mm anuales.
En cuanto al suelo, prefiere terrenos sueltos, bien drenados y con pH entre 5.5 y 8.5. No prospera en suelos pesados ni encharcados. Muchos productores aprovechan parcelas con bajo rendimiento para otros cultivos y las destinan al ajonjolí, dado que es resistente y requiere poca inversión inicial.
Preparación del terreno y siembra
La preparación del terreno comienza con el rastreo y nivelación del suelo. Algunos productores aplican abono orgánico o fertilizantes básicos (NPK 15-15-15) antes de la siembra para mejorar la fertilidad. En muchas comunidades, se sigue usando estiércol de corral o compost elaborado localmente.
La siembra puede hacerse en seco, previo a la temporada de lluvias, o en húmedo, justo después de una lluvia ligera. Se realiza a mano o con sembradora de precisión. La densidad ideal es de 5 a 6 kg de semilla por hectárea, depositadas a 2 o 3 cm de profundidad y con una separación entre hileras de 60 cm.
El ajonjolí germina entre 4 y 8 días después de la siembra, dependiendo de la humedad del suelo. Un buen establecimiento inicial es clave para asegurar una cosecha rentable.
Manejo del cultivo: cuidados y labores
Durante las primeras 4 a 6 semanas, el principal reto es el control de maleza, ya que el ajonjolí crece lentamente al principio. Muchos productores realizan dos limpias manuales, aunque algunos usan cultivadoras o aplican herbicidas selectivos según el tipo de suelo y la presión de malezas.
En cuanto a plagas, las más comunes son la mosquita blanca, gusanos defoliadores y trips. También puede presentarse la marchitez bacteriana. Para prevenir, se recomienda la rotación de cultivos, el monitoreo constante y la aplicación de insecticidas solo cuando sea necesario.
El riego no es obligatorio si las lluvias son adecuadas. En parcelas bajo riego, se aplica una o dos veces durante la floración y llenado de cápsulas. El exceso de agua puede causar caída de flores o desarrollo de hongos.
Floración y maduración del ajonjolí
El ajonjolí florece entre los 35 y 45 días después de la siembra. Produce flores pequeñas de color blanco, rosa o lila, según la variedad. Estas flores se convierten en cápsulas que contienen las semillas, y su maduración se da de manera escalonada.
La madurez fisiológica ocurre entre los 90 y 120 días. Un signo claro es que las cápsulas comienzan a abrirse y las semillas se sueltan con facilidad. En variedades tradicionales, esto ocurre de forma natural; en híbridos mejorados, el proceso es más controlado para facilitar la cosecha mecanizada.
Cosecha: manual y con cuidado
La mayoría de los productores cosechan el ajonjolí de forma manual, cortando las plantas con machete y dejándolas secar en el campo, en forma de montones llamados “manojos”. Después de 5 a 7 días de secado, se realiza la trilla manual o mecánica.
Es fundamental realizar la cosecha en el momento justo, antes de que las cápsulas se abran por completo, para evitar pérdidas. El rendimiento promedio es de 400 a 800 kg por hectárea, aunque con buen manejo puede superar los 1,200 kg/ha.
Las semillas deben limpiarse, secarse completamente y almacenarse en costales de yute o polipropileno en lugares frescos y secos.
Variedades más usadas en México
En México se utilizan tanto variedades criollas como mejoradas. Algunas de las más comunes son:
- Veracruz 77: buena adaptación y alta tolerancia a enfermedades.
- Sinaloa 85: adecuada para zonas cálidas del Pacífico.
- Oaxaca Mixteco: variedad criolla muy valorada en comunidades indígenas.
- INIFAP 96: con mejor uniformidad de madurez.
Las variedades criollas tienen excelente sabor y son preferidas para venta local, mientras que las mejoradas permiten mecanización y mayores rendimientos.
Procesamiento y usos del ajonjolí
Después de la cosecha, las semillas pueden usarse de diversas formas:
- Enteras o tostadas para consumo directo
- Molidas como ingrediente de aderezos o salsas (como el mole)
- Para extraer aceite vegetal de alta calidad
- En panadería, repostería y productos tradicionales
En algunos casos, se descascarilla el ajonjolí para darle mejor presentación en pan o dulces. Este proceso puede hacerse manualmente o en pequeñas máquinas peladoras.
Mercado local y oportunidades comerciales
El ajonjolí mexicano tiene demanda estable en mercados locales, sobre todo en panaderías, molinos de mole, cooperativas de mujeres y tiendas naturistas. También se exporta en pequeñas cantidades a Estados Unidos, Japón y países europeos, donde se valora por su sabor y origen tradicional.
El precio varía según la calidad, presentación y época del año. En 2025, el kilo de ajonjolí limpio y seco se cotiza entre $35 y $50 pesos en mercados locales. En presentación tostada o sin cáscara, puede alcanzar los $70 o más por kilo.
Algunas cooperativas rurales han logrado aumentar el valor agregado al empaquetar el producto, ofrecer certificaciones orgánicas o vender directamente en ferias y plataformas digitales.
Ventajas y retos del cultivo de ajonjolí
Entre sus principales ventajas están:
- Bajo requerimiento hídrico
- Buena tolerancia a altas temperaturas
- Fácil manejo en parcelas pequeñas
- Demanda constante y versatilidad comercial
Sin embargo, enfrenta retos como:
- Pérdidas por apertura de cápsulas antes de tiempo
- Limitado acceso a maquinaria específica
- Variabilidad de precios
- Poca asistencia técnica en comunidades marginadas
Una opción rentable en el campo mexicano
El ajonjolí sigue siendo una alternativa viable para productores de pequeña escala en el sur y occidente de México. Con manejo adecuado, rotación de cultivos y estrategias de comercialización local, puede representar ingresos constantes y fortalecer la seguridad alimentaria de las familias rurales.
El conocimiento tradicional combinado con pequeñas innovaciones técnicas puede hacer del ajonjolí no solo un cultivo de resistencia, sino una apuesta rentable y culturalmente valiosa.
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