Por qué cada vez más productores están guardando su propia semilla y cómo lo hacen
June 28, 2025, Agricultura Noticias
En muchas comunidades agrícolas de México, el uso de semilla certificada ha sido promovido durante años como sinónimo de modernización, productividad y calidad. Sin embargo, frente al aumento sostenido en los precios de los insumos agrícolas, las inconsistencias en los apoyos gubernamentales y la necesidad de mantener variedades adaptadas a las condiciones locales, cada vez más productores están regresando —o nunca han dejado— la práctica de guardar su propia semilla.
Esta decisión no es nostálgica ni únicamente cultural: es una estrategia económica, técnica y, en muchos casos, de soberanía productiva. A continuación, revisamos por qué esta práctica está creciendo nuevamente, cómo la realizan los productores en la vida real y qué implica para el futuro del campo mexicano.
¿Por qué volver a guardar semilla?
Los motivos principales que los agricultores señalan para guardar su propia semilla son los siguientes:
- Costo: las semillas comerciales, especialmente las híbridas o tratadas, representan un gasto importante cada ciclo agrícola.
- Adaptación local: las semillas propias suelen estar mejor adaptadas al clima, suelo y manejo específico de cada región.
- Disponibilidad: en zonas alejadas o sin apoyo gubernamental, acceder a semilla comercial es difícil o llega tarde.
- Identidad agrícola: muchas semillas locales están ligadas a formas de siembra, cocina y cultura de cada comunidad.
Lejos de representar un retroceso, guardar semilla es una forma de planificación estratégica en entornos donde la dependencia de paquetes tecnológicos externos no siempre es viable ni rentable.
Qué tipo de productores están guardando semilla
No solo los agricultores tradicionales o de subsistencia practican esto. También lo hacen:
- Productores de temporal con 5 a 10 hectáreas que necesitan bajar costos
- Campesinos jóvenes que combinan técnicas nuevas con prácticas familiares
- Ejidos donde se intercambia semilla entre productores sin fines comerciales
- Productores en zonas con baja asistencia técnica oficial
Incluso algunos agricultores que usan semilla híbrida tratan de guardar parte de la producción y hacer pruebas de campo, seleccionando las plantas más vigorosas para usarlas en el siguiente ciclo, aunque no sean idénticas genéticamente al lote original.
Cómo se selecciona y guarda la semilla
La selección de semilla comienza en el campo, desde antes de la cosecha. Las prácticas más comunes incluyen:
- Escoger plantas sanas: se eligen aquellas que muestran buen porte, resistencia al estrés y calidad en el fruto o grano.
- Separación durante la trilla: muchos agricultores reservan mazorcas o granos de zonas específicas de la parcela para semilla.
- Secado adecuado: se deja secar bien la semilla en sombra o lugares ventilados para evitar hongos o pérdida de viabilidad.
- Almacenamiento tradicional: se usa cal, ceniza, hojas secas o recipientes herméticos para conservar las semillas sin químicos.
En algunas comunidades se siguen usando morrales de ixtle, canastos de palma o costales de manta colgados, lo cual protege la semilla de la humedad y las plagas.
Intercambio entre productores
Además de guardar semilla propia, muchas familias intercambian o prestan semilla entre vecinos, compadres o ejidatarios. Esta práctica refuerza la diversidad genética y permite acceder a variedades locales sin tener que comprarlas.
Ejemplos reales:
- En la Sierra Mixteca, se intercambian variedades de maíz entre comunidades a diferentes altitudes.
- En regiones de Campeche, se presta semilla de calabaza, frijol o chile entre familias para mantener la variedad.
- En algunas ferias regionales, se organizan “tianguis de semilla”, donde productores comparten y truecan sin dinero.
Este intercambio también implica compartir conocimientos: cuándo sembrar, qué plagas resistió mejor, cómo almacenarla, etc.
Semilla local vs semilla comercial: diferencias en campo
Muchos agricultores que han comparado los resultados entre semilla propia y comercial en parcelas vecinas observan diferencias como:
- Semilla propia: mayor rusticidad, aunque menor uniformidad en tamaño y color.
- Semilla comercial: mayor rendimiento potencial, pero más vulnerable si hay sequía o si no se aplican los fertilizantes del paquete.
Esto lleva a muchos a optar por una estrategia mixta: sembrar la semilla comercial en la parcela “de venta” y la semilla local en la parcela “de autoconsumo”. Así equilibran riesgos y necesidades.
¿Qué desafíos enfrentan al guardar semilla?
No todo es sencillo. Los principales retos que enfrentan los productores que guardan semilla son:
- Plagas de almacén: si no se almacena correctamente, puede perderse toda la semilla en pocos meses.
- Humedad: en zonas con lluvias tardías, es difícil secar bien la semilla.
- Falta de capacitación: muchos jóvenes no han aprendido las técnicas de selección y conservación.
- Presión del mercado: algunos programas solo aceptan ciertos tipos de semilla certificada, limitando su uso en proyectos institucionales.
Aun así, la mayoría de quienes han retomado la práctica señalan que el beneficio económico y productivo compensa las dificultades.
¿Qué cultivos se prestan más para guardar semilla?
En México, los cultivos más comúnmente guardados y reutilizados por los productores son:
- Maíz – tanto criollo como híbrido (aunque este último pierde características)
- Frijol – muy común en regiones del centro y norte del país
- Calabaza y chile – especialmente en huertos familiares o parcelas mixtas
- Trigo, sorgo y avena – en regiones semiáridas
Algunos productores también están guardando semilla de plantas no comestibles, como cempasúchil, girasol o forrajes, especialmente si han visto buenos resultados.
¿Hay acompañamiento técnico para esta práctica?
En algunas regiones, organizaciones civiles, cooperativas y técnicos independientes están promoviendo talleres y guías para mejorar la práctica de conservación de semilla. También existen bancos comunitarios de semilla, aunque no son comunes.
Ejemplos:
- En Tlaxcala, técnicos promueven la identificación de “plantas madre” dentro de la milpa.
- En Chiapas, hay colectivos que capacitan a mujeres para conservar semillas nativas de hortalizas.
- En Jalisco, se han desarrollado manuales prácticos de almacenamiento sin químicos.
Sin embargo, en muchas regiones rurales, esta transmisión de saberes sigue siendo oral, dentro de las familias o entre vecinos. Esto hace urgente documentar y fortalecer estas prácticas.
Una práctica que también es resistencia
Más allá de lo técnico, guardar semilla propia es una forma de resistencia frente a la dependencia de insumos externos. En muchas comunidades, representa autonomía productiva, control sobre los ciclos agrícolas y defensa del conocimiento local.
No es casualidad que muchos de los movimientos campesinos y de defensa de la tierra incluyan como eje el derecho a guardar, intercambiar y usar libremente la semilla. Para ellos, esta práctica no solo garantiza la siguiente cosecha: también preserva la vida rural frente a modelos industriales cada vez más dominantes.
Boletín
Suscríbete ahora y sé parte de la transformación del campo mexicano.